Proceso General

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Proceso General

La preparación de la superficie del acero es el paso más importante en la aplicación de cualquier tipo de revestimiento. Una preparación inadecuada es generalmente la causa de falla prematura del recubrimiento antes de cumplir su vida útil esperada.

Por esta razón el galvanizado requiere un pre-tratamiento de la superficie. Esta preparación superficial tiene un control de calidad intrínseco al proceso, simplemente porque el zinc no reaccionará metalúrgicamente con el hierro en una superficie de acero que no esté perfectamente limpia. Cualquier falla en la preparación superficial será detectada inmediatamente, al sacar la pieza del baño de zinc fundido porque estas áreas no serán recubiertas y se toman entonces acciones correctivas antes de que el producto abandone la planta. La Figura 2 muestra un diagrama de flujo del proceso industrial del galvanizado

IMAGEN DE DIAGRAMA

Fig. 2 Diagrama de flujo del proceso industrial del galvanizado en caliente

En el primer baño se eliminan la grasa y aceites que se encuentran sobre la superficie del acero. En la mayoría de los casos se utiliza una solución de soda cáustica caliente. Existen otras tecnologías a base de soluciones ácidas. Inmediatamente se eliminan los restos de detergentes por medio de enjuagues con agua.

El próximo baño es un ataque por medio de una solución de ácido clorhídrico o ácido sulfúrico.
El objetivo es eliminar los óxidos que cubren la superficie a galvanizar dejando el acero desnudo.
Este paso es seguido de un enjuague con la finalidad de eliminar vestigios de acido evitando así su arrastre hacia los procesos siguientes.
Decapado – Enjuague

El tercer paso es la inmersión en una solución de cloruros de amonio y de zinc a la que comúnmente se denomina “flux”. Este flux tiene dos funciones: producir un ataque decapante o “mordiente” que termina de preparar la superficie y al mismo tiempo deja una patina protectora sobre el acero para que no se oxide.

La próxima operación es la inmersión en un baño de zinc fundido a 465 grados centígrados para producir la aleación superficial zinc-hierro deseada. Una vez galvanizada la pieza, se le enfría para luego ser sometida a un proceso de inspección en el cual se evaluará su aspecto final como así también el espesor del recubrimiento obtenido.